Si alguien me hubiese dicho que algún día llegaría a trabajar en una escuela frente a un grupo de jóvenes quizás no lo hubiese creído, a pesar de que era uno de esos tantos diferentes trabajos que alguna vez me interesó desempeñar. No sé, siempre imaginé que de una u otra manera sería divertido. Afortunadamente no me equivoqué.
Lo siguiente viene a cuento debido a una situación actual. Ahora estoy llevando a cabo un proyecto para fomentar la lectura y el gusto por los libros con alumnos de nivel secundaria, y todo por amor al arte, como se suele decir.
Lo siguiente viene a cuento debido a una situación actual. Ahora estoy llevando a cabo un proyecto para fomentar la lectura y el gusto por los libros con alumnos de nivel secundaria, y todo por amor al arte, como se suele decir.
No basta con decirles a los jovencitos lo bonito que es leer, la gran diversión que ahí encontrarán o mostrarles que la lectura posibilita cambios en nuestra percepción del mundo y la forma en la que lo habitamos. Ellos se encuentran en la actualidad expuestos a una cantidad muy grande de estimulaciones sensoriales. Para distraerse solo les basta llevarse las manos al bolsillo y acceder a su smarthphones, además de que a su edad es muy fácil desconfiar de cualquier adulto, sin importar demasiado la edad de éste.
